La ordenación del territorio en las formaciones sociales entre finales del VI milenio y mediados del III milenio cal anela depresión de vera y la cuenca del río Almanzora (Almería)

  1. Francisco Pérez Caamaño
Dirigida por:
  1. María Dolores Cámalich Massieu Directora
  2. Dimas Martín Socas Director/a

Universidad de defensa: Universidad de La Laguna

Año de defensa: 2016

Tribunal:
  1. Alberto José Lorrio Alvarado Presidente/a
  2. María Esther Chávez Álvarez Secretaria
  3. Amelia del Carmen Rodríguez Rodríguez Vocal
Departamento:
  1. Geografía e Historia

Tipo: Tesis

Resumen

El materialismo histórico es la teoría que enmarca la investigación desarrollada en esta Tesis Doctoral. El núcleo teórico conformado por la dialéctica entre las relaciones sociales de producción y las fuerzas productivas permiten establecer la definición de un modo de producción comunal como funcionamiento básico para las formaciones sociales que poblaron el territorio de la Depresión de Vera y la Cuenca del río Almanzora (Almería) entre finales del VI y mediados del III milenio ANE, en fechas radiocarbónicas calibradas.Desde los inicios de este tiempo histórico las formaciones sociales desarrollaron un modo de producción enmarcado en una organización social tribal, donde el territorio se convirtió en el principal medio de producción, mientras que la extensión de la fuerza de trabajo humana se fue desplegando como principal fuerza productiva. El análisis del territorio arqueológico dibuja una ocupación más intensa en la Depresión de Vera, con asentamientos de pequeña envergadura, emplazados cerca las cuencas fluviales que recorren la zona, y con un modo de vida que combinaba la explotación de los recursos más próximos y la conexión con otras áreas del sureste peninsular. Los sistemas de reproducción física y social se organizaron a partir de comunidades domésticas donde las relaciones parentales regulaban la fuerza de trabajo y el acceso al producto a partir de una reciprocidad generalizada que mantenía como norma básica la igualdad en la participación en el trabajo y el acceso a lo producido. Sin embargo, la progresiva fragmentación del sujeto colectivo en distintos contextos relacionales y particulares de producción y consumo generará una extensión de la fuerza de trabajo por todo el territorio de la Cuenca del río Almanzora, lo cual se advierte con la aparición de nuevos asentamientos en zonas anteriormente no ocupadas, y desde el principio en la aparición de un asentamiento dual llano/altura que permitirá a las formaciones ocupar y explotar cada vez más territorio y donde la segmentación social será el mecanismo más eficaz para extender la fuerza de trabajo y mantener la reciprocidad en el proceso productivo. Esta reciprocidad irá pasando de generalizada a negativa, restringida cada vez más a grupos domésticos organizados a partir de lo que denominamos unidades territoriales, que profundizarán en la apropiación colectiva del territorio no solo a partir de la generación de nuevas unidades domésticas, sino también expresando tal apropiación con la dispersión de enterramientos colectivos en los territorios más próximos a los poblados como expresión ritual de tal apropiación. A comienzos del III milenio ANE los mecanismos de fragmentación social parecen iniciar un colapso y algunas comunidades domésticas parecen desarrollarse por encima de otras, con lo que la degradación del modo de producción comunal se hace evidente, y con ella la conflictividad social, surgiendo en numerosos asentamientos fortificaciones y pasando el territorio social a estar organizado de manera jerárquica en torno a grandes unidades territoriales con poblados centrales que dirigen y dominan los procesos productivos. Esto hará que la segmentación social se muestre cada vez más ineficaz para mantener unos sistemas de reproducción social basados en la reciprocidad, y su negatividad será progresivamente más restringida, haciendo que unas unidades territoriales acumulen más excedentes y sean capaces de movilizar a más fuerza de trabajo que otras y las demás se desarrollen en condiciones de degradación de los sistemas de producción, distribución y consumo. Con ello, la conflictividad social se extiende y las bases del modo de producción comunal se rompen.